
Ciudad: Madrid.
Dirección: Marqués de Villamejor, 8. Semiesquina Serrano, 51.
Tel. 91 781 63 16
Hoy para mi placer os voy a hablar de otro restaurante japonés que ha pasado a integrar mi lista de infaltables. Esta en Madrid. Se llama Fuku. Os lo recomiendo sin dudarlo.
El día de mi visita para comer estaba lleno, por lo que os recomiendo reservar. Al llegar, una puerta dorada y hermética como de discoteca de puerta dura me produjo un poco de sorpresa, bien, me gustan las cosas que logran sacarme de los prejuicios. Bajé unas escaleras que me llevaron a la sala muy bien decorada y agradable, a pesar de la ausencia de luz natural que para mi es casi siempre imprescindible, Suelos de madera, muros color piedra, telas con pájaros y flores en tonos tierra, sillas comodísimas y un ambiente japonés…
Elegimos una mesa en el semi reservado y fue una elección muy acertada… Los techos bajos, las luces tenues, todo contribuía a una sensación de estar en otro tiempo, en un paréntesis del día a día que me producía bienestar. En la mesa del lado una chica vestida con los colores de la ultima coleccion de Prada “color block” de falda naranja, blusa violeta, cinturón igualmente llamativo, taconazos y una melena de anuncio de shampoo, su acompañante igualmente arreglado parecía un figurín. Mas allá un grupo de tres amigas que comen como en un ritual y muchos ejecutivos jovenes en comida de trabajo.

La carta variada, tentadora, con opciones para los amantes de sushi y el sashimi pero también para los menos amantes de lo crudo:
Tomamos el tartar de toro con caviar, que reposaba en una cama de salsa soja. La carne sabrosa, del color rojo brillante del pescado y el negro luminoso del caviar, componían un conjunto precioso, y muy bien avenido en terminos de sabores, de texturas, de colores… El Caviar, que obviamente no era beluga, podría haber sido menos abundante.
Seguimos con una deliciosa ración de sashimi de pez mantequilla con trufa. Que es una mezcla interesante, pues la trufa aromática no resultaba nada estridente y el pez mantequilla en la temperatura y el grosor ideal compartían protagonismo sin agredirse, más bien aportando cada uno sus fortalezas mas llamativas: la textura del pez al paladar y los aromas de la trufa al olfato, abrazándose como buenos amantes.
Después un sushi original y sabroso: tartar de Wagyu (con la textura de una carne impecable con la grasa bien infliltrada), y pocos aderezos lo que permitía disfrutar de los sutiles sabores de la carne envuelta en alga nori que se adapataba muy bien.
Después un guiño sabroso: sushi de huevo de codorniz, la japonización del clásico huevo frito con arroz blanco que era un bocadito delicioso.
Seguimos con un roll de soft shell crab, con salsa de sésamo que me gustó mucho a pesar de que el cangrejo estaba un poco más hecho de lo que yo hubiera querido. Sin embargo la mezcla de sabores y la calidad de la carne eran absolutamente adecuadas.
Por último un platito de solomillo con arroz al curry, con la carne tierna y la salsa levemente picante que fue un cierre muy adecuado para una comida deliciosa. Yo no pedí postre porque ya estaba muy satisfecha, pero mi amiga tomó un helado refrescante.
Estaba contenta, pues este japonés es muy adecuado para cuando hay mono de sushi, pues esta muy bien la relación calidad precio, el local, la ubicación… Por las noches la barra de sushi es excelente para disfrutar con los amigos y la oferta de su variada carta de sakes puede ser divertida para una noche de marcha.
Y lo mejor! tienen un menú del día de 15€ que ofrece varios platos de la carta, delicioso.
Lo que comimos mi amiga y yo resultó como a 35€ por cabeza.
Id a probarlo: En Fuku podréis disfrutar con los cinco sentidos.