SOMORROSTRO

por Lila Ortega on Marzo 2, 2006 · 1 comentario

Dirección: Carrer Sant Carles, 11
Teléfono: 932250010
Días de Cierre: Martes (abren solo por las noches)
Precio Aproximado: 30€. (sin vino)

Es difícil encontrar lugares tan equilibrados y con una mejor relación calidad-precio. Los cocineros manejan al dedillo los puntos de cocción, las temperaturas y la alquimia entre ingredientes sorprendentes, que danzan en armonía perfecta.
Es tan discreto y tan cálido que se ha convertido en un nido acogedor para los amantes de la Barceloneta y de la buena cocina. El local es pequeño y está ambientado con sencillez y equilibrio. Muros de piedra, mesas pequeñísimas y cocina a la vista. Poco más, salpicado de detalles discretos y flores. Cocina mediterránea con un toque hogareño pero muy elaborado… ingredientes fresquísimos y recetas originales con un manejo excepcional de las bases de la cocina. Sus carnes y pescados son excepcionales, y los postres serán de tus favoritos.

Es tan discreto y tan cálido que se ha convertido en un nido acogedor para los amantes de la Barceloneta y de la buena cocina. Vive lleno pero no es de los que ostentan el título del más fashion, ni mucho menos. Es un local pequeño ambientado con sencillez y equilibrio. Muros de piedra, mesas pequeñísimas y cocina a la vista. Poco más, salpicado de detalles discretos y flores. El resto del encanto lo ponen la sonrisa de los camareros, siempre atentos, la silenciosa actividad de los cocineros (todos atractivos e impecables), y una carta corta pero equilibrada con pescados, carnes, aves y verduras, escrita en una pizarra negra, como en un puzzle, con recetas mediterráneas provocativas y sin aspavientos ¿Que más se puede pedir? Que sigan así, sin dejarse devorar por las tumbas de la gloria, como diría Fito Páez. Comimos alcachofas y verduras al romero, crujientes y bien acompañadas por una salsa de infarto, y paté caramelizado de conejo y compota de pera, de sabor vivo, tanto que podrías recrear a la liebre saltando por los montes (cosa poco aconsejable si te avergüenza tu espíritu depredador). Delicioso con los rastros frutales y dulces de la pera. A nuestro lado una chica en arrebato típicamente femenino, esquilmaba a su novio la ensalada de fresas y mozzarella mientras intercalaba sorbos de su cuenco de sopa. -Estará todo tan bueno como nuestros platos- pensaba yo que “compartía” sin recato el paté de mi acompañante. El pan sin mayores cualidades no alcanzó a echar por tierra la felicidad de nuestros paladares. De segundos: rape con almejas y langostinos, que esparció su aroma contundente antes de llegar a mi boca. Tierno, jugoso, bien cortado y con la salsa precisa; y filete de mero con soufflé de espinacas y salsa de calabaza, que palideció ante la fuerza de mi plato, pero que mi amigo disfrutó como un enano. La música, un cierto tipo de flamenco pop, nos invitaba a la marcha, pero sin interrumpir conversaciones ni susurros. La satisfacción del momento tenía gusto de mar y de montaña, de hogar y de grandes ciudades, todo al tiempo. Para los postres, no sabíamos que elegir, pues había propuestas muy interesantes, al fin optamos por el soufflé coulant de chocolate, untuoso y aromático, para los endorfinómanos con el helado de avellana más sabroso que he probado, (si, sabía realmente a avellanas tostadas); sopa fría de manzana con merengue que como a una funambulista me paseó entre el ácido de la fruta fresca y la suave ternura del algodón de azúcar. Para rematar: pastelito de frutos secos con espuma de yogur, compactos y firmes con textura irrepetible y un lejano toque tropical del coco. Para completar tienen menú de noche! Por tan solo 14.50€. No te quedes sin vivir la experiencia Somorrostro.

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