buenos vinos

AlmaBarcelona Restaurante © olga planas Jardin del hotel alma barcelona comerconlila

Mi ciudad natal es verde. Verde, verde… Cuando vine a vivir a Barcelona, mi compañero me decía que posiblemente echaría de menos las vistas de las montañas y los árboles al despertar, que mi espíritu andino podría sentirse inquieto en Barcelona. Nunca sentí esa nostalgia anunciada: el mar a mis pies, la arquitectura majestuosa, las múltiples ramblas arboladas a lo largo y ancho de la ciudad y sus múltiples parques impidieron que me espoleara la nostalgia. Pero el día que me senté en El Jardín del Alma, me di cuenta de lo mucho que echaba de menos los jardines…  Los jardines de barrio, el jardín de mi casa, los metros de verde que cada vivienda arropa en su interior.

Sentarme en El Jardín del Alma, con sus sillas mullidas mirando a mi alrededor los árboles y arbustos, las enredaderas me hizo sentir serena y más enamorada de esta ciudad tan llena de secretos… Pensé en el privilegio de estar sentada en medio de tanto verde y asumí que sería una experiencia costosa para quien lo disfruta, al fin y al cabo el Hotel Alma es un hotel Gran Lujo, con las implicaciones que eso supone para cualquier billetero. Sin embargo al estudiar golosa la carta de tapas y cocteles me dio una alegría adicional, pues aquí no se pasan para nada con los precios y puedes tomarte una cerveza por 3€  y comer un exquisito guacamole con unas láminas de pan de maíz crujiente y delicioso o unas patatas en gajos pequeños y con su piel con una equilibradísima y perfecta salsa brava por 4€, además sus croquetas caseras de pollo asado son imprescindibles y su ensaladilla rusa más que correcta con ventresca de atún, abundante y sabrosa. Si además quieres comer allí, a precio más que razonable, hay bocadillos gourmet que tenían muy buena pinta y que serán mi próxima asignatura.

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Nosotros teníamos la invitación para cenar en la terraza y la verdad es que fue una experiencia deliciosa, no solo por la compañía sino por la calidad de los platos.

Probamos el menú degustación que por 39€  (sin los vinos) te proporciona el gustazo de cenar o comer en uno de los entornos más agradables que he descubierto en los últimos tiempos. Imprescindible su Timbal de escalibada con sardinas ahumadas y aceite de naranja, en perfecto equilibrio de texturas y sabores…

AlmaBarcelona platos Restaurante © olga planas (7) coca de sardinas comerconlila

Y mi favorito: los exquisitos Espárragos blancos de navarra con huevo poché e ibérico que quitaban el aliento.

AlmaBarcelona platos Restaurante © olga planas (6) huevo poche comerconlila

Si vais, que espero que si! no dudéis en tomar de postre el Flan de yema con nube de vainilla y crujiente de piñones, que es PERFECTO, un juego con varias texturas que te sorprenderá positivamente, como entrar en una nube.

A los pocos días de mi primera cena en Alma, volví con amigos para compartir con ellos la experiencia y pasamos una tarde perfecta en las sillas del jardín acompañando nuestra charla con vino blanco y picoteo. La tercera será con una amiga que viene a verme pronto,  la cuarta con alguien a quien quiero sorprender por su cumpleaños, la quinta con mi hermana que vendrá de vacaciones,  la sexta sola, con mi libro favorito, la séptima….

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“El Bar” Tapas y más…

por Lila Ortega on marzo 11, 2015 · 0 comentarios

El Bar-Canelón-ternera-foie-comerconlila

Tenía muchas ganas de probar las tapas de “El Bar” pues suelo pasar por esa esquina en concreto con regularidad a ver a Benedicte, la que para mí y muchos pacientes con cáncer, amas de casa, estudiantes jóvenes, deportistas y amantes del wellness es la mejor Reflexóloga de Barcelona que me ayuda con sus manos mágicas a mantenerme saludable, relajada y feliz. Así que “El Bar” era una asignatura pendiente que caería tarde o temprano.

El Bar-Vieira con praliné de macadamia comerconlila

Los del barrio conocen “El Bar” especialmente por sus bravas, por la agradable terraza que se puede disfrutar durante gran parte del año y por la amplitud de los horarios de cocina, pero hay más que eso. “El Bar” es versatilidad y propuestas para todos con opciones de vinos y platos de alta gama como algunos de los que probé yo, o tapitas discretas e igualmente buenas como las croquetas de pollo y jamón o  la tortilla de patatas hecha al momento.  Un sitio que puede sacarte de un apuro si tienes hambre de algo ligero o que puede ser una opción muy buena si deseas comer platos elaborados con ingredientes de festín.

El_Bar_Raviolis de gamba con salsa ponzu comerconlila

Algunos de los pequeños platos que me cautivaron fueron los raviolis crujientes de gamba con salsa ponzu, que eran saquitos de pasta crujiente tostados en aceite muy caliente pero que por el cuidado en su elaboración tenían la gamba en su punto y no sobrecocida como sucede en muchas tempuras y gambas en camisa… También comí  la vieira con praliné de nueces de Macadamia, panceta ibérica y gelatina de lima, que como os imaginaréis es un deleite para cualquier amante del bivalvo… Infaltable el el canelón de ternera y foie, gustoso y aromático con una bechamel de cine y sabores profundos y tiernos.

Para cerrar un completísimo carro de quesos en el que la un gorgonzola de textura y cremosidad únicas, un impagable Comté reserva 18 meses y un stilton,  que acompañé con un exquisito Oporto Tawnie de 10 años.

El Bar-Macedònia cocida con vainilla y sopa sanguina comerconlila

De postre: Macedonia cocinada a la vainilla con sopa de naranja sanguina, que estaba suave, con el punto de azúcar perfecto ideal para después de unos buenos quesos.

En el apartado de vinos cuentan con vinos españoles y del resto de Europa y buenas propuestas de vinos por copa opción que se agradece si no quieres tapear muy caro.

FICHA:

Ciudad: Barcelona.
Dirección: Calàbria, 118 (con diputación)
Teléfono: 93 426 03 82.
Precio Medio: varia mucho! puedes comer por 15€ o por 40€ según la selección de platos, lo que os he contado hoy ronda los 35€ con los quesos (todo compartido).

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Restaurante La Laia

por Lila Ortega on enero 12, 2015 · 1 comentario

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Bacalao confitado con alcachofas y caviar de coco

Era una noche de fin de semana, fría y ventosa, tuve pereza de salir de casa para ir a cenar pero ya habíamos confirmado nuestra reserva y nos parecía inadmisible cancelarla con tan poca antelación (es una desconsideración con los restauradores) así que nos encaminamos hacia La Laia luchando entre la pereza y el deber.

Al llegar a la calle Laforja, vimos el local desde fuera y tampoco nos alentó demasiado, una barra y las amplias cristaleras no daban un aspecto especialmente llamativo, pero entramos sacudiéndonos el frío de la noche. Laia una de las propietarias del local nos encamino a la mesita redonda de un rincón de la sala desde la que podíamos apreciar el patio cubierto y 2 estufas de leña encendidas a tope. Frente a mi un muro de mampostería vista y una lámpara de pie, de luz cálida.  A nuestro lado una pareja muy bien puesta por los 60 y otra más allá de treintañeros en plan informal… Nos llamó la atención que a pesar de la sala recogida de techos bajos la sensación de privacidad es alta, pues la distancia entre las mesas es perfecta, dejan gran espacio de confort. Empecé a entrar en calor y a sentirme en casa. Sonaban unas baladas pop americanas muy suaves y bien elegidas que mimaban sin estorbar.

Con la carta mi imaginación gastronómica echó a volar: platos tradicionales con toques de autor y buena literatura.  Nos aconsejaron compartir todos los platillos y probar al menos 5. Nos dejamos guiar encantados. El apartado de vinos vi casi 30 propuestas de muchas  D.O españolas básicamente y algún vino alsaciano y del ródano. No soy muy ilustrada en vinos pero me pareció que la carta tenía alternativas originales y poco frecuentes en restaurantes de su gama. Parecían vinos bien seleccionados.

De aperitivo un gin tonic sólido: aceituna gordal rellena de anchoa y recubierta por una gelatina de ginebra que era un guiño divertido y apetitoso. También pan de cristal con tomate que venía acompañado de aceite de oliva sólido (como mantequilla, aunque más ligero) y sal de patata. Estaba perfecto para acompañar una cena que fue a mejor a medida que transcurría la velada, como en las bodas de Caná.

Para comenzar pedimos unas patatas bravas interesantes: tres tipos de patata violeta, ratte y red pontiac asadas y servidas en trozos grandes acompañadas de tres salsas diferentes: brava tradicional, alioli de ajos confitados (ligerísima y deliciosa) y la salsa de la casa, una pasta intensa y picante  que necesitaba la compañía del alioli para no mostrarse tosca. Un plato contundente y curioso que aunque sabroso fue el que menos me gustó de toda la cena.

arroz-negro-La laia-comerconlila

Seguimos con un delicado y aromático arroz negro con almejas, que estaba suelto y firme pero meloso a la vez, la temperatura perfecta y las almejas gordas y jugosas muy poco hechas, por lo que soltaban sus sabores yodados y marinos como si estuvieran vivas. La verdad que ya a estas alturas el tipo de plato me llevo de pronto de una gama de restaurante a otra… Inicios de la sorpresa.

El tercer plato era un bacalao confitado con alcachofas (en tempura) y caviar de coco (imagen arriba) (esferificaciones de ¿leche de coco?) que fue el plato que me hizo ubicarme en un restaurante más “elevado” gastronómicamente hablando de lo que habría imaginado. El Pil pil del bacalao, perfectamente ligado y en su punto de gelatina y densidad. Las alcachofas finas con una capa de tempura dorada y crujiente y la mezcla de esos sabores de tierra, aceite y mar con la frescura de las perlitas de coco no muy dulces que aportaban suavidad al conjunto, como si fuera una pequeña broma durante una conversación trascendental. Emocionante. Mi compañero que no es de mucho comer, limpiaba su plato con entusiasmo.

En este punto pedí a Laia que me diera información del chef Raul Parra, su socio, un joven cocinero que se embarcó en esta aventura con La Laia y van luchando por mantener este proyecto de altísima calidad a precios IMBATIBLES. Yo creo firmemente que este par llegará muy lejos y que este es uno de mis mejores descubrimientos de los últimos tiempos. Queda escrito para cuando estemos pensando en las estrellas del 2017.

Mientras nos traían el cuarto plato anotamos ambos el cuidado servicio pues ante cada nuevo platillo de compartir nos cambiaban platos y tenedores, una situación poco corriente en los restaurantes de tapas y menos en locales con estos precios…

bocata de roastbeef-LaLaia-comerconlila

Seguimos con un bocadillo de roastbeef, con ensaimada: la carne con el corazón rosa, cortada en lonchas mas generosas y contundentes de lo habitual, el caramelo del azúcar glass de la ensaimada a la plancha y los jugos de la carne componían una sinfonía perfecta que acariciaba los sentidos.

Y en este relamernos llega un grupo de 4 chicos por los veintumuchos que entran en tromba a la sala con sus chaquetas de piel y los cascos de sus motos, abren las puertas que dan a los baños, hablan alto, pero a los muy pocos minutos se contagian del buen rollo del local. Creo que La Laia produce un efecto relajante… A nuestro lado se sienta una tierna pareja de veinteañeros, con las manos entrelazadas sobre la mesa durante casi toda la cena, y no puedo evitar la sonrisa de admiración pues esta propuesta gastronómica con bajos precios acerca una nueva cocina a jóvenes que podrían estar tomando cañas y comiendo bocatas de fuet.

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Con el último plato La Laia remató la faena seductora y me pidió matrimonio: un ravioli de magret de pato con crema de patata y trufa (no muy fotogénico pero realmente exquisito): el velo que recubre la carne del pato jugosa y contundente, es una fina capa de caldo de ave gelatinizado, la patata con trufa es como una almohada en la que se crece una carne increíble. Cada bocado es un juego de contrastes por el que iré a La Laia muchas veces…

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Y… falta el postre, que garantizó mi fidelidad: coulant de queso de cabra sobre un azúcar de sésamo tostado que era un juego divertido de sal y dulce, notas densas y profundas de madera tostada y leche de cabra con el dulce rastro de un azúcar levemente caramelizado… maravillosos.

Espero que en un futuro no muy lejano esté La Laia en las famosas listas y quinielas de los reconocimientos…. Por ahora voy a aprovechar que además de todo es económico, pues una cena como la que te explico sale a poco menos de 30€ por cabeza, sin vino.

IMPRESCINDIBLE.

FICHA:

Ciudad: Barcelona.
Dirección:Laforja 61
Teléfono: 932 09 49 43 (mejor reservar pues la sala no es muy grande)
Precio Medio: 30€ sin vinos. menú del día por 12,50€

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Cena de año nuevo en Monvínic

diciembre 20, 2014

Los amantes del buen vino (y la buena cocina) no podríamos encontrar un lugar mejor para cerrar el 2014 que Monvinic, este templo del buen vino y el saber estar. El motivo del año nuevo se viste de universalidad ofreciendo un maridaje con caldos de diversas partes del mundo. Aquí en Monvinic además de la […]

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