Casa Mari y Rufo

por Lila Ortega on julio 9, 2012 · 9 comentarios

Ciudad: Barcelona.

Dirección: Freixures 11 (frente a Mercado Santa Caterina)

Teléfono: 93 319 73 02  y  672 455 919

Para nadie es un secreto que salir a comer y regresar satisfecho, es un hecho que exige la confluencia de muchísimos factores. Es una verdad de perogrullo: No solo es importante que la cocina esté impecable. La mesa en la que te sientas, la decoración de la sala, la temperatura del local, la(s) persona(s) que te acompañan, los vecinos de mesa, inciden poderosamente en tu experiencia.

Sin embargo, hay ocasiones en las que la experiencia es novedosa porque alguno de los factores importantes brilla por su ausencia y entonces la cocina tiene que ser la ostia de buena.

En Casa Mari y Rufo la comida está la ostia de buena.

Si llegas desprevenido puede darte un shock acercarte al local que parece de apenas 5 mt con una barra con “fogones a la vista” en un estado de conservación dudoso (podría suspender una visita sopresa de un agente de sanidad sólo un poco tiquismiquis), al fondo de ese pequeño espacio un pasillo revestido de baldosa de baño en la que cuelgan jamones, te lleva a un comedor en el que hay azulejos de casa andaluza y sillas de metal que parecen sacadas de Leroy Merlin, de aspecto triste y casi feo.

De repente todo se ilumina, el anfitrión entra a la sala… sonríe, te da la bienvenida, te canta las ofertas del día y lo cuenta con ganas, Te antojas de todo y por noseque arte de la palabra o por la sonrisa franca o el desparpajo, el amor por el trabajo o lo que sea, esa salita pobre se convierte en la cocina de la abuela y  los comensales, gente del barrio y clientes habituales ya amigos del dueño de casa, aparecen como complices y amigos tuyos de toda la vida… En ese instante supe, sabes, que estás compartiendo un secreto, un lugar para descubridores y aventureros.

Dudamos sobre que pedir, nos recomiendan los mariscos y pescados fresquisimos, y me advierte mi amiga iniciadora, que no hay guarniciones ni adornos en los platos, es SOLO cocina de producto, como si esa cualidad que en tantas ocasiones echo de menos, pudiera esgrimirse como una advertencia.

Pedimos de primeros: sepia a la plancha (fresquísima, mantequilla pura que se prepara con aceite de oliva del bueno, sal gorda y perejil);  que venia acompañada de un salmonete sabroso y en su punto, una navaja, y un langostino en su punto. También calamares rebozados, con la cantidad de masa adecuada, solo para darles ese toque crujiente necesario y descubrirnos al instante la textura tierna de la carne. De segundo y para compartir, una ración grande de huevos fritos con patatas, foie y trufa. Las patatas doradas y blandas por dentro, enriquecidas por un foie de campeonato, fresco pasado solo vuelta y vuelta por la plancha y escarchado de trufa que daba un toque de contraste, el vino de la casa correcto (no anoté cual era), estaba feliz, conversando con mi amiga y sintiéndome parte de los grupos de amigos y parejas que nos rodeaban, que por un instante me hicieron sentir en la España de Sabina. Con todo y los inconvenientes de las pinturas del poeta y los ruidos de arraval. Casi que teniamos que hablar a los gritos mientras la boca se nos llenaba de sabores marinos, campesinos, terrenos, etéreos…

Sali encantada, pensando que sólo con carisma y con una cocina básica impecable puede darse uno el lujo de servir comidas en un local como aquel y fidelizar a los clientes para toda la vida.

La cuenta: 30€ por persona sin postre.

 

{ 9 comentarios… léelos a continuación o añadir uno }

David julio 9, 2012 a las 4:02 pm

Genial!!!Me lo anoto para ir, tienes toda la razón con lo que dices acerca de como puedes salir contento o no de un restaurante.
Un saludo.

DondeComerOK agosto 21, 2012 a las 9:04 am

Nosotros pensamos que siempre existen lugares en la Geografía que son el ambiente idóneo para detenerse y reponer fuerzas. Donde los restaurantes son los encargados de brindar ese servicio. Ya sean especializados en platos marineros o de interior. Como el del artículo, o marisquerías como las de Vigo o A Coruña, lugares que permiten donde comer OK.

Olga Lucia Angel octubre 10, 2012 a las 7:31 pm

Qué plato tan especial, casi puedo saborearlo!!!!!!!!!!!!!!!!!! con tu descripción tan perfecta…………………

Rosa enero 18, 2013 a las 2:41 am

Toda esa sonrisa cutre-simpática del camarero se desvanece cuando se te ocurre quejarte discretamente, con razón, porque te cobran un servicio de pan que nunca has comido y un 50 % más del importe que figura en la carta (mejor dicho, en la pizarra de la pared). No veas el espectáculo que te montan. Te corrijen enseguida la cuenta, mira por dónde, pero te riñen a voz en grito por poner en duda su honestidad y sales de ahí deseando no haber entrado nunca. Y, desde luego, decidiendo no volver a hacerlo nunca más. Sobre todo si eres rubio y vas acompañado de un extranjero. Sinceramente, me parece un timo. La comida es buena, pero la relación calidad-precio (estafas turísticas aparte) es malísima y el local es de lo más incómodo. Vivo cerca de ahí, pero no pienso volver nunca más.

Lila Ortega enero 24, 2013 a las 7:47 pm

Publico tu comentario aunque realmente me parece que hablaras de otro local! realmente, son como mundos paralelos. Prometo que iré y me quejaré de algo a ver qué sucede… y lo del precio es inadmisible… no se entiende la verdad… corroboraré tus comentarios

luis mayo 21, 2013 a las 3:07 pm

estuve hace 2 años, soy de madrid pero no anticatalanista, en aquel momento, al parecer la idea que tenian era de ampliar el local y hacer reforma, espero que lo hayan conseguido, de cualquier manera, aun no habiendo realizado la reforma, cuando vaya por barcelona, ire de nuevo para comer o cenar en CASA MARI Y RUFO. un saludo

Ainhoa octubre 23, 2013 a las 1:30 pm

Soy una amante del buen marisco y he de confesar que Mari Rufo me sorprendió. Estaba todo delicioso, el marisco fresco de verdad. Otra de mis marisquerías favoritas es El Cantábrico, en Madrid, barrio Salamanca. Es de toda la vida.

Nuria Port noviembre 4, 2014 a las 1:08 pm

Hola Lila: me encantan las webs gastronómicas. Cuando un lugar me interesa leo los comentarios. Así que me gustaría saber si ha podido comprobar el comentario de Rosa acerca del “Mari y Rufo” .
Muchas gracias
Nuria

Lila Ortega noviembre 18, 2014 a las 10:59 am

La verdad es que si he vuelto a Mar y Rufo desde entonces, pero te confieso que olvidé quejarme de algo para que me respondieran mal ; ) siento que uno de los aspector que mueve más reacciones viscerales alrededor de la restauración es cuando nos sentimos maltratados. Pienso que es posible que a Rosa le tocara un mal día del anfitrión y ese comportamietdo es inadmisible, pero no es una tónica que se sienta en el local! al contrario el ambiente es super relajado, como si comieras en la cocina de tu casa, la gente por el tamaño del local interactúa entre si y se crea un clima interesante, pero claro no puedo pontificar sobre el asunto porque he estado solo 3 veces. Siempre mi experiencia buena

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