RESTAURANTE SUKOTHAY

por Lila Ortega on julio 9, 2009 · 8 comentarios

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Paseo de la Castellana 105
Teléfono: 91 598 03 56.
Precio Medio: 40€ por cabeza (sin vino)

De vez en cuando la vida nos besa en la boca…Lalalala… Y a veces se expresa con pequeñas, pequeñísimas cosas que la hacen única, luminosa…
Ayer tuve uno de esos momentos especiales. Lo que en principio era una reunión de trabajo se convirtió en un encuentro entrañable aderezado con un vino exquisito, platos magistrales y confidencias ligeras pero sentidas… Esos instantes mágicos necesitan que confluyan muchas cosas: el entorno, el tiempo y la disposición de las personas que participan…
En esta comida memorable en Sukothay coincidió todo!
Uno de los puntazos fue la sugerencia del maître experto que nos elevó el espíritu con un vino que me encantó: Framingham vintage 2007, un sauvignon blanc de Nueva Zelanda que era fresco, perfumado y divertido pues mezclaba aromas de frutas tropicales (piña, maracuyá) y hierba recién cortada, que le daba un carácter sorpresivo pero confiable… La alegría chispeante del vino nos ayudó a romper el hielo, que era escaso desde el principio. Al mirar la carta no tienes más opción que resignarte: no se puede tener todo y en Sukothay te tientan de una forma terrible con dos de las mejores cocinas del mundo: japonesa y Thai. Decidimos tocar todos los palos:
De aperitivos una ración de ensalada de algas con leves copos de guindilla que estaba intensa y deliciosa con esa textura firme y gelatinosa de unas algas fresquísimas que me llevaron a pensar que los seres humanos descendemos de las sirenas…
A nuestro lado un par de ejecutivos muy “Azca” compartían la versión grande la la ensalada entre exclamaciones de gozo.

Después, pedimos el Sashimi Suko, un variado de pescados crudos que llevaba atún, salmón, rodaballo, caballa (impresionante!) y gambas frescas, todos marinados con salsa soja, limón y aceite. Sentí la frescura de los pescados invadiendo mi boca. Mi acompañante al probar un trozo de caballa expresó que era tan fresco como “si estas en la playa y te comes un pez”. A los poco amantes del pescado puede parecerles una imagen horrorosa, pero los adictos al sushi como yo, sabrán perfectamente a qué se refería. Nos lo comimos todo acompañado de wasabi. Yo sentí que el atún, que estaba rojísimo y brillante como un rubí, perdía un poco de su sutil encanto detrás de la salsa que estaba muy intensa y el atún para mi gusto necesita algún sólo de vez en cuando… A los otros pescados ese amante pasional y cuidadoso les sentaba de maravilla.
De segundos, una exageración: varios Makis para compartir:
Crispy Chicken Maki con pollo crujiente, lechuga, aguacate y mayonesa teriyaki comienzo con éste porque a pesar de estar crujiente y muy sabroso fue el único que no me fascino… Y la razón no es otra que con la magistral mezcla de pescados y/o mariscos crudos, algas y arroz soy monotématica (acepto abiertamente las innovaciones de frutas, aguacate y filadelfia sin rechistar y mas bien relamiéndome pero las carnes ya es otro cantar). En cambio a los que les gusta la mezcla y la fusión este roll les va a cautivar pues la textura del pollo no muy hecho pero crujiente, el arroz perfecto, la salsa teriyaki y un poco de cebollino muy aromático que le daba potencia, son espectaculares.
También probamos un maki de salmón, anguila (con sus característico dulzor) philadelfia y aguacate que estaba equilibrado de la consistencia precisa y la temperatura ideal… Comer makis y sushi bien acompañado es lo ideal pues hay un ritmo y una forma de acompasar los emvites que se da naturalmente como una danza…
A nuestra izquierda en una mesa una parejapor los 40′ con su hijo de unos 11 años que dominaba los palillos a la perfección.
Mientras les observaba con alegría no dejaba de probar y sorprender al paladar con mezclas deliciosas: maki con salmón, atún y filadelfia que era perfecto, y otro con atún, mi pescado favorito en crudo, y mango que era tan discreto como una mujer bella que se sabe, además, inteligente.
Para cerrar un plato de la cocina thai: Pollo al curry rojo con vegetales, piña, cilantro, coco una sinfonía de sabores selváticos, terrenos, profundos y livianos… Con el nivel de picante justo y el punto de la carne excelente (en los currys me he encontrado pollos demasiado hechos con frecuencia) este acompañado con arroz jazmín que inundó la mesa con sus aromas sensuales.
A estas alturas imaginaréis nuestro nivel de satisfaccion y de llenura : ) pero era infaltable un postre, que en Sukothay son magistrales: bizcocho (esponjoso, etéreo) de calabaza y dátiles con un helado de vainilla de los de verdad – verdad y semillas de calabaza tostadas y saladitas, que nos sorprendió y obligó a continuar comiendo cuando hacerlo era casi una gesta.
El precio abolutamente justo con lo obtenido en cantidad, calidad y servicio: 40€ por cabeza sin vino…
Ah!!! el trabajo salió bien, claro.

{ 8 comentarios… léelos a continuación o añadir uno }

Javito julio 9, 2009 a las 12:33 pm

Excelente crónica! qué pasada de sitio ¿verdad? coincido contigo en todo, jejeje.
Un besote!

Lila Ortega julio 9, 2009 a las 1:39 pm

Muchas gracias amigo del pez!

Ivana julio 9, 2009 a las 2:19 pm

como siempre la crónica estupenda, aunque lo crudo ya sabes, no es lo mio, pero un dia me tengo que lanzar con estas descripciones no se me pueden resistir!!
y vaya misteriooooo!
besitos

josepeich julio 9, 2009 a las 4:59 pm

Mmmmmmmmmm que rico!! son las 6 de la tarde y me ha entrado un hambre voraz!!! Estuve el finde por Madrid y tenía antojo de Japones y me llevaron mis amigos a Naomi, que no está nada mal, pero despues de leerte, ya se cual será mi próxima visita!!

Lila Ortega julio 10, 2009 a las 8:41 am

Mi querida Ivana, sueño con ser tu iniciadora al japonés. que es adictivo jajaja ya iremos juntas con alternativas de platos cocinados también… de hecho en sukothay hay unos makis de solomillo de pollo, y de pescados en tempura que te fascinarán
Gracias josepeich!!! por favor cuando vayas me cuentas como te ha ido eh? Estoy contenta con tu visita!

Gloria julio 14, 2009 a las 10:13 am

me ha gustado mucho tu post,
Conozco el de Marbella ¿es lo mismo?
Ivana, anímate, a mi también me costo y ahora me encanta, yo daría cualquier cosa por ir con Lila a algún sitio maravilloso que me llevara ella.

Lila Ortega julio 14, 2009 a las 5:37 pm

Querida Gloria! gracias por tu notita… la verdad no tengo ni idea si son los mismos, el caso es que éste es una delicia y mezcla magistralmente lo crudo y lo cocido (jejeje más propaganda para ivana) me he ido a ver tu blog y me han encantado tus fotos… las de puertas y ventanas magistrales… y jacinto con sus colores surealistas es una maravilla…
gracias por tu visita!

Javier julio 15, 2009 a las 4:03 pm

Termino de leer tu crónica y me pasa lo de siempre: un hambre. Lo peor es que está vez también siento envidia.

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