RESTAURANTE MIDNIGHT ROSE

por Lila Ortega on mayo 7, 2009 · 3 comentarios

midnightrose-comerconlila

Ciudad: Madrid.
Dirección: Plaza Santa Ana, 14.
Teléfono: 917016020.
Precio Medio: 45€

JORNADAS GASTRONÓMICAS DEL ACEITE DE OLIVA
Ayer tuve la suerte de probar en primicia el menú degustación que se dará en el marco de las jornadas gastronómicas dedicadas al aceite de oliva (a partir del 8 de mayo y hasta el día 17) en el fashionísimo Midnight Rose, el restaurante del hotel ME Madrid by Meliá que antes era el hotel Reina Victoria, conocido por ser el centro de alojamiento de los toreros y que ahora, cosas de la modernidad, es uno de los espacios de marcha más apetecidos de Madrid… Muchos de vosotros ya habréis padecido las interminables colas de los viernes y sábados por la noche…
Llegué acalorada y con leve malhumor que se me esfumó cuando me ofrecieron una copa de fresco cava. La sala amplia con una decoración oscura, casi fría rezuma el aliento cañí de sus antepasados: cabezas de toro, arreglos dorados y llamativos con sillas blancas, eso si de diseño, que podrían estar perfectamente en una de las casetas de las fiestas del Rocío. La gran cocina vista sería todo un reclamo con una mejor iluminación, pues la luz de la sala un poco mortecina chocaba con las luces blancas del fondo que enmarcan la cocina. La sala grande nos lanza directamente al comedor de hotel de toda la vida. Aunque la estética de mantelitos dorados y mezclas no es lo mío, quiero deciros que me sentí a gusto. Los acompañantes, gente de prensa invitada como yo daban al comedor un ambiente casi festivo. “El menú degustación de aceites” comenzó con un Salmorejo con sorbete de aceite picual y pepino que estaba magistral: la crema de tomates en su punto ni muy ácida, ni muy espesa, la ración de sorbete era una nota fresca y perfumada que se iba liberando con cada cucharada, como una mariposa que comienza a abrir sus alas, lentamente, cuando sale el sol después de la lluvia. Al fondo del vaso unos picatostes de un pan dulce y tostado, como de bollitos de la infancia, que contrastaba perfecto con los matices de un excelente salmorejo. Habría continuado con otra ración!
Pero vino el segundo igualmente engalanado: Una ensaladita de semillas, brotes y tuétanos de verduras (tomate, berenjena, zanahoria, calabacín en raciones casi transparentes y texturas novedosas y una flor de calabacín rebozada, que estaban divinos). Además de sabroso, el plato era toda una invitación a la belleza, parecía un cuadro. El aceite intenso con rastros de hierba recién cortada, almendras y frutos… ummm repetiría también este plato que además era ligero.
El tercero, Bacalao con torrija de berenjena, pil pil de clorofila y gominolas de aceite cornicabra: el nombre rimbombante para un plato magistral de toda la vida… es decir, el bacalao brillante y en su punto de sal y de cocción, estaba fresquísimo y era un protagonista de esos que se roban toda la pantalla, que estaba adornado apenas con un sombrero de formas coloristas (era un crujiente de aceite color de aceituna negra, que de gominola no tenia nada pues en lugar de elástico o gelatinoso, como imaginamos las gominolas, era duro como espaguettis tostados), pero que acompañaba bien permitiéndonos degustar el sabor del aceite cornicabra, una variedad interesante… y la base de pil pil que daba un poco de humedad y compañía a un bacalao que se bastaba solo. Por último Presa ibérica marinada en aceite de oliva multivarietal especiada: un plato interesantísimo, la carne mojadita, impregnada de las propiedades del excelente aceite pero sin ser demasiado grasa… No se explicarlo… Estaba poco hecha como un buen roastbeef con los bordes cocidos y el corazón tierno, pero tengo un problema: a mi la presa medio cruda no me acaba de gustar, su sabor me resulta excesivo. De todos modos me comí dos de las tres tajadas que me sirvieron, porque era innegable que estaba bien hecho y conseguido.
De postre: melón confitado con aceite de arbequina y sorbete de frutos rojos: fue el único plato del menú que me dejó absolutamente indiferente: la frescura del melón la mataron con el confitado y el aceite alrededor estaba sabroso, pero lo prefiero con un buen pan… El sorbete acidito e intenso estaba mejor solo así que separé las dos cosas. Mis compañeros de jornada disfrutaron tanto como yo. La verdad es que el chef del Midnight Rose: Victor Carracedo, hizo un excelente trabajo y permitió a los aceites Óleo Quirós, protagonistas de la jornada, lucir todos sus encantos sin empalagar.
Un éxito. Os lo recomiendo.
El menú incluye vinos: viña esmeralda D.O Cataluña, Opidum crianza 2007 D.O Ribera del Duero y el agua Tynant.
El precio: 42€ Iva incluido. Descubrirás uno de los lugares fashion de Madrid, si no lo conoces ya, probarás unos aceites inmejorables y comerás muy bien… No esta mal ¿cierto?

{ 3 comentarios… léelos a continuación o añadir uno }

Diana mayo 7, 2009 a las 12:35 pm

No sabes la envidia que me das…

Sonia mayo 12, 2009 a las 1:57 pm

Increíble el mundo de los aceites, e inmejorables tus comentarios. Como de costumbre. Espero conocer el sitio algún día. Un beso grande.
Sonia

Lila Ortega mayo 14, 2009 a las 7:23 pm

Guapa!!! me encantaria ir contigo jajaja estabas un poco ausente y todos te echábamos de menos, ya lo habrás visto en las interminables colas de comentarios no?
un abrazo

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