Restaurante La Pizziccheria

por Lila Ortega on marzo 2, 2009 · 6 comentarios

restaurante pizzicheria

Ciudad: Madrid
Dirección:Castelló, 83.
Tel. 91 435 75 33

Hace apenas unas semanas nació este local informal y agradable con apellidos ilustres pues es hermano de Bocondivino, uno de los mejores restaurantes Italianos de Madrid. Fui con un poco de hambre para disfrutar al máximo de todas sus maravillas y salí satisfecha.
La sala, antes ocupada por el conocido Caput Mundi, perdió su estilismo severo de señora de Salamanca entrada en años, para convertirse en un local joven, irreverente y divertido, nada más ver la composición de fotos en las que aparece mi muy detestado Berlusconi al lado de un texto que se repite muchas veces: parole, parole, parole…
La carta típica italiana con promesas resultonas y platos bastante económicos.
De primeros compartimos (éramos tres) unos tomates secos tan soleados y mediterráneos que me anticiparon el verano con sus brisas cálidas y las noches llenas de movimiento de esta ciudad con vocación festiva. Venían con un trozito de pan pita perfecto para apaciguar el ímpetu del tomate.

restaurante pizzicheria
También una ensalada cesar con el pollo empanado y una salsa de queso que me pareció demasiado espesa aunque ligera y que le quitó frecura a las lechugas variadas.
Luego vino el plato magistral y por el que volveré una y otra vez a este restaurante amable: Parmigiana de melanzane (lasaña de berenjenas, con tomate y parmesano) que estaba firme y contundente, equilibrio entre la acidez sutil del tomate muy maduro y las notas picantes, amargas, leves del vegetal. Recomendado al cien por ciento!
Después no podíamos renunciar a una pizza perfecta de queso de oveja (firme, estirante, profundo) con trufa negra. La masa delgada pero flexible, con una textura única e irrepetible, preparada en un horno de leña especial hecho con piedra de lava, ofrecia resistencia en la boca, y hacia de cada bocado un momento perdurable. El queso abundante y jugoso se abrazaba a la trufa negra que en las cantidades más que justas, componían un paisaje de bosque, de alta montaña, de aire saludable.
Probamos también la hamburguesa de la casa, con sabor de carbón, que dorada, casi negra, por fuera y en su punto por dentro establecía contrastes deliciosos, pues liberaba los jugos con cada bocado.
De postre un ligerísimo semifreddo allo Zabaione, un postre con nata helada, yema de huevos y frutos secos, que es ligero y digestivo (aunque no lo parece!) perfecto para cerrar una comida opípara.
regamos todo con un excelente vino italiano, que desprendía sus aromas frutales y secos: Arneis 2007 D.O.C Martelletti
La cuenta (sin el vino!) fue de 32 euros por cabeza, pero pedimos la pizza más costosa de la carta (8euros más que las tradicionales) y comimos demasiado. Habríamos comido bien con 25€.

{ 6 comentarios… léelos a continuación o añadir uno }

Javier Rebollar marzo 3, 2009 a las 11:56 pm

He terminado de leer tu crónica y he salivado. Quiero saborear ya esos tomates con sabor a verano y esa pizza jugosita. Grrrr, que hambre me ha dado…

Ivana marzo 4, 2009 a las 8:07 am

Que ricura, no??? Antes de irme a Roma hice en casa Melanzane con parmesano y allí, comí varias veces, me encanta! Des de luego, si voy a Madrid voy a este sitio seguro!! Que menú!! y como siempre me transportas a ese momento que pasastes!
Besitos

Lorentzo marzo 7, 2009 a las 5:36 pm

Qué de tiempo sin saber de ti por favor! Espero que estés bien 🙂

brocco marzo 9, 2009 a las 12:02 pm

Hey, gracias por pasarte por mi blog! Veo que te va el comercio y el bebercio, como tiene que ser 😛

Santiago Guerrero abril 19, 2009 a las 2:04 pm

La noche comenzó con una pésima asignacion de la mesa, situada en una zona de paso a pocos metros de la entrada y pegada al repero, lo cual obligó a mi acompañante a verse obligada a moverse varias veces durante la cena.

La velada continuó con un servicio muy mediocre, lento y antipático. La ineptitud de la camarera que nos atendió fue del todo explícita cuando derramó una bandeja llena de cubiertos y copas con vino manchando, entre otras cosas, mi camisa, abrigo, pantalón y ropa interior y cubriendo el suelo y mi mesa de cristales rotos.

Sin haber recibido disculpas ni de la camarera ni del encargado decidí pagar la cuenta (46,50€) y marcharme. El encargado se comprometió a pagar los costes del lavado de la ropa.

Lila Ortega abril 19, 2009 a las 10:11 pm

Santiago, lo siento! es increíble cuando en un restaurante de esa categoría pueden ser tan cortos de miras como para no invertir 50 euros o 15 en invitar al agraviado a la cena o a los postres y claro ofrecer la tintoreria… la avaricia rompe el saco… pero por otra parte imagino que no es frecuente que se caigan las copas encima de los clientes y no supieran cómo reaccionar… no lo excuso. En los mejores restaurantes que he estado la actitud espléndida es un sello y ante estas situaciones no hay crisis que valga… si veo algún día al chef, que aclaro, no es amigo mío, Ignacio Deias se lo comentaré… es un error imperdonable

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