FRAGMENTOS DEL REGRESO

por Lila Ortega on septiembre 2, 2008 · 4 comentarios

Hola. Estoy de vuelta sin asomo de síndrome post-vacacional. Vengo llenita de impresiones adobadas de sensaciones, imágenes,  texturas, recuerdos y lugares entrañables que hacen ya parte de mi paisaje interno.

Comí bien, pero no fueron experiencias gastronómicas (pues en realidad en Madrid y Barcelona estamos muy bien con la restauración), pero habÍa una diferencia insalvable: ¡era barato! La mitad de lo que puede costar comer aquí en cualquier restaurante.  Otra ventaja es que no tenías que salirte del local a las carreras cuando habias terminado de comer. Parece ser que la marcha mayoritaria en Berlín se produce en los cafés y restaurantes de Prezlauer Berg o del Creuzberg.

La cocina: en los locales que probé, estaban las cartas llenas de platos que en general abusaban de la pimienta o las especias o que tenían una intensión de fusión que me colmaban muy pronto. Lo que tenía que ver, supongo, con la pretensión bohemia y de última moda de los barrios mencionados.

Sin embargo, todo estuvo sabroso y bien elaborado y nunca me llevé un desengaño. Pero comí fuera menos de lo que esperaba porque la experiencia de visitar el mercado turco, el mercadillo de sábado en Kollwitzplatz y los supermercados baratísimos, resultaba tan tentadora que estimuló mis ansias culinarias, así que cociné mucho. Improvisé, me atreví, me equivoqué, recibí palmas… Todo un caleidoscopio de resultados.

Como era inevitable también comí lo básico como las típicas Kartoffelpuffer: un pastel de patata rallada que se acompaña de puré de manzana, o pasta de rábano.

Me pasé con las inevitables salchichas Bockwurst, que se prepara hervida y que hay de todos los calibres, marcas y colores… yo las hacia para desayunar y era un comienzo de día fantástico pues están exquisitas con la resistencia que ofrece a los dientes la tripa natural con que están hechas y ese sabor levemente ahumado e inolvidable y que acompañábamos con los innumerables tipos de pan de centeno, de cereales y de semillas que fueron mi perdición durante el verano.

el Sauerkraut que es chucrut, el famoso repollo fermentado con agua y sal que acompaña las carnes y las salchichas, y se sierve también con puré de patatas.

En cada postre, un bol de Rote Grütze, una suave ¿confitura? de frutos rojos que se acompaña con helado de vainilla, nata, o salsa de vainilla (inglesa)Lo que hace la textura del Rote Grütze tan espectacular es la adición de almidón de maíz.
con referencia a mi experiencia y sin alargarme demasiado…

Me impactó mucho ver tantos jóvenes aferrados a las litronas de cerveza, y la sensación de que tras la caída del muro, los alemanes del Este han tenido dificultades para adaptarse a las exigencias, brutales, del capitalismo…

Me emocioné hasta la médula jugando a perderme en las callejuelas sin fin del memorial a las víctimas del nazismo.

Me asombró la capacidad de este pueblo de reconocer el pasado y darle cara intentando no olvidar para no repetir y la prosperidad que va surgiendo de entre los viejos edificios derruídos por la guerra.

Sentí vibrar mi alma de niña al encontrarme con animales salvajes como zorros, ardillas y pájaros en la isla de los pavos, en los parques y bosques que inundan la ciudad y que me enseñaban cómo los Berlineses viven la naturaleza como un bien muy elevado.

Envidié la conciencia ecológica y la cantidad inmensa de productos orgánicos, que además para mi sorpresa eran más económicos que los de producción industrial: ¡viva alemania!

Ahora estoy aquí y traigo truquitos que he recogido de algunos chefs durante estos días, también nuevas crónicas de restaurantes y todo mi entusiasmo, que quiero compartir con vosotros, que sois el estimulo de lo que hago.

{ 4 comentarios… léelos a continuación o añadir uno }

Tartasacher septiembre 2, 2008 a las 3:59 pm

Hola Lila:
Bueno ahora mismito te escribo porque me ha quedado mucha curiosidad. Me alegra te guste mi blog y estoy deseando “hablar” contigo. Besotes y precioso el viaje, a mí me encantó Berlín, estoy deseando volver.

Lacuinavermella septiembre 3, 2008 a las 10:36 am

Querida Lila,
Nos vienes como agua de mayo. Que bién estos reportajes sobre Berlín y su gastronomia y tus sensaciones. Nostros en octubre iremos una semana, y esperamos deseosos todas tus crónicas berlinesas.
gràcies bonica!

Sonia septiembre 4, 2008 a las 3:04 pm

Encantada de tenerte de vuelta en el blog. Berlín me parece una ciudad asombrosa, aunque la conozco poco. Me ha encantado tu post, que me ha traído buenos recuerdos, y buenas sensaciones, culinarias y no culinarias. Un beso grande. Sonia

Ana septiembre 4, 2008 a las 9:52 pm

Qué agradable volver a tenerte por aquí. No conozco Berlín pero por lo que cuentas está lleno de buen material por descubrir. Tus fotos preciosas y tus comentarios siempre tocan la vena sensible.
Te escribo pronto, voy un poco retrasadilla en los correos.
Un abrazo.
Ana

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