AL-JAIMA (COCINA DEL DESIERTO)

por Lila Ortega on marzo 8, 2008 · 2 comentarios

Ciudad: Madrid.
Dirección: Barbieri, 1.
Teléfono: 91 523 11 42.
Cocina: Árabe
Precio medio: 18€.

Quedé en este rinconcito con un amigo que ha paseado sus huesos por lugares inhóspitos y bellos y me pareció que aquí se sentiría como en casa. Pedí mesa en el suelo (cuando los urbanitas nos ponemos exóticos somos más papistas que el papa) y me senté a esperarlo. Estaba tan concentrada y satisfecha tirada cuan larga soy entre los cojines de hermosos colores, que casi deseé que no llegara. Muros de diferentes texturas: mampostería, piedra, baldosas, vigas de madera, blanco encalado, techos bajos, calidez. La música me trasladaba a un oasis de sueño. Mi amigo llegó y como en las películas mis ojos subieron por sus largas piernas en cámara lenta. Miré a la sección “mesas” para pedir traslado, a mi pesar, pero él, encantado, se dobló como un fakir…

Le prometí pagar el quiropráctico si hacía falta. A nuestro lado un chico insistía en pedir todos los platos de su amigo, que amable pero firme aclaraba su deseo de elegir, el otro en sus trece, reivindicaba su condición de habitual e iniciador… Al frente tres chicas guapas, como recién salidas del instituto y al otro lado una pareja de chicas, en la que una llevaba claramente la voz cantante. Curioso síndrome el de los iniciadores. Pedimos humus de garbanzo con su toque de yogurt y comino, aperitivo indispensable. Después falafel tortitas de vegetales fritas cubiertas de sésamo sobre una salsa intensa y agradable y un picadillo de tomate, cebolla y lechuga con una vinagreta deliciosa y contrastante. ¡No podía dejar de comer y había montones! Después, tayín de pollo con higos y miel: recipiente de barro en el que traen un pollo tan tierno que se deshace al contacto con el tenedor, una delicia para repetir (yo le daría un toque de sal, pero eso es todo) por último, pastela: Lasaña de hojaldre crocante y perfecto, rellena del macerado de pollo con canela, miel y azúcar glas. Un manjar ineludible. Para cerrar, té verde con hierbabuena. Comimos lento, para estar más tiempo allí, en un clima de deliciosa intimidad, a pesar del sonido extraño de las articulaciones de mi amigo. La cuenta como de mentira, solo 14 E por persona. Comí delicioso, como si me festejaran al regreso de una travesía por el desierto.

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