WUSHU

por Lila Ortega on octubre 8, 2007 · 1 comentario

Ciudad: Barcelona.
Dirección: C / Colomines, 2 (detrás del mercado de Santa Caterina)
Teléfono: 93 310 73 13.
Precio medio: 25€ de carta. A medio día: 10€.

Detrás del Mercat de Santa Caterina, hay un pequeño local lleno de encanto, en el que podrás darte un homenaje con algunos de los mejores currys de la ciudad. Es un espacio minúsculo con apenas cuatro mesas, una barra frente a un espejo con apenas 6 puestos y una mini cocina a la vista con un par de guapos cocineros que te sorprenderán. La carta con platos orientales: currys, yakisobas, tatakis, rollitos de papel de arroz y otras delicias (pocas, mas o menos doce platos) que nos llevaban a China, Japón, Tailandia, Vietnam… Pedí para comenzar el delicioso Tataki de salmón con semillas de sésamo y puré de miso y berenjena que como los buenos platos fue ganando en profundidad a medida que lo probaba. Al primer bocado me disgustó el sésamo excesivamente tostado que le daba un punto muy amargo, pero al segundo mordisco todo se acopló perfectamente. Parecía un caballo brioso que es dificil de llevar pero que cuando lo conoces te hace flotar en las nubes…

Con frecuencia, la vida adulta y llena de responsabilidades gana todo el territorio y me hace olvidar cosas que valoro y aprecio. Sin embargo y para mi fortuna algunas cosas especiales despiertan mi lado más utopista, más “we are de world” . Con el ambiente abierto y multicultural de Wushu, esa Lila bohemia, agazapada detrás del ordenador, las reuniones de trabajo y las exigencias del sistema, salió con furor. El local es un espacio minúsculo con apenas cuatro mesas y una barra con pocos puestos, comodísimos, que se planta frente a un espejo grande que da amplitud al local y te devuelve, mientras comes, tu propia imagen rebosante de placer y bienestar. En la mini cocina a la vista dos cocineros guapos y ágiles se afanan a buen ritmo. El día de esta crónica había un grupo multicultural especialmente guapo: una chica japonesa, su compañero inglés y su niñita de meses con ojos rasgados y pelo rubio, una mezcla bella e indefinible. Más allá, un cliente habitual con pinta de escritor de comic: gafas de pasta, barba poblada y mirada intensa… Sentí la magia cosmopolita de Barcelona. La carta con platos orientales: currys, yakisobas, tatakis, rollitos de papel de arroz y otras delicias (pocas, mas o menos doce platos) que nos llevaban a China, Japón, Tailandia, Vietnam… Pedí para comenzar el delicioso Tataki de salmón con semillas de sésamo y puré de miso y berenjena que como los buenos platos fue ganando en profundidad a medida que lo probaba. Al primer bocado me disgustó el sésamo excesivamente tostado que le daba un punto muy amargo, pero al segundo mordisco todo se acopló perfectamente. Parecía un caballo brioso que es difícil de llevar al principio y que cuando lo conoces te hace flotar en las nubes. Después tomé Curry de Malasia con pollo y arroz que era el plato del día y que costaba 9.90 con el postre incluido. Estaba caldoso y aromático con el toque justo de picante (yo lo pedí suave) y brotes de soja crudos que le daban un toque terroso y fresco. Ideal. Para mezclar: arroz jazmín (muy aromático y suelto) que era como uno de esos compañeros de baile que se anticipan sólo un segundo a tus movimientos… impresionante. Estaba satisfecha mucho antes de terminar el plato pero no podía dejarlo… ¡ah la gula! De postre: panacota de piña con mango que me llevó al trópico en un abrazo. Era intensa, untuosa, fresca. La cuenta ligera: 16€. “We are de world”

Por: Lila Ortega

{ 1 comentario… leelo a continuación oañadir uno }

Cris junio 30, 2008 a las 9:28 pm

Estoy completamente de acuerdo que es uno de los mejores sitios de Bcn para comer currys, bordan la comida fusión. Elúnico inconveniente es que el local es mínimo y pasas un calor infernal.Espero que no se corrompa y siga dando calidad.

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