TRENQUE LAUQUEN

por Lila Ortega on abril 29, 2006 · 3 comentarios

Dirección: Av. Menéndez Pelayo, 41 (pizzas y empanadas) y número 27 (restaurante) Teléfonos: 91 504 22 15 y 91 409 22 89.Fumadores: Sí.
Aparcacoches: No. Zona azul.
Precios Medios: Pizzería, 15€. Restaurante 30€ (por persona)

Son dos locales diferentes gestionados por la misma persona, una mujer de mundo con un sentido espectacular para la cocina. En la Pizzería, encontrarás las empanadas argentinas más deliciosas de Madrid y unas pizzas de infarto. En el restaurante, carnes traídas desde la mismísima Pampa y deliciosos platos con vocación argentina y mediterránea. Mis empanadas favoritas son las de carne y las de espinaca, en cambio a mi compañero lo pierden las de atún. Tendrás que probarlas todas. Si estás para manteles, pide Vitelo tonnato que tiene mucho caracter y el delicioso solomillo.

invitó mi amiga Elena, prometiendo las empanadas argentinas más deliciosas de Madrid. Al llegar me sentí en un “boliche” en el corazón de Buenos Aires: mesas rústicas, muros con listas de madera verde, lámparas bajas y una pequeña barra con más ambiente que el Bernabeu en un partido de la liga. Para empezar, algunas de las muchas empanadas con masa criolla, más rica que el hojaldre y más compacta. Probé la de espinaca con un toque aromático de fondo y mucha personalidad pero que no llegó a ser pesada; la de carne (infaltable) con pasas, aceitunas y condimentos juguetones pero discretos, que podría ser objeto de culto; y la de cebolla con queso, de resultado excepcional suave y húmeda. ¡Qué empanadas! Mientras nos dábamos un atracón, los vecinos de mesa, una pareja de argentinos por los 60, nos hablaban del tango y de la argentinidad del restaurante. -Esto apenas es el aperitivo- dijo Elena que invitaba por su cumpleaños. Así que nos llevó al otro local (a media calle) con una carta más elaborada. En la puerta quise volver a la pizzería. La entrada, como de granjita pretenciosa, me aterró. Pero al ir al fondo de la sala el desconcierto dio paso a la ternura. El comedor era tan cálido y familiar que me recordó felices jornadas gastronómicas en uno de mis restaurantes favoritos, Tapioles 53 en Barcelona. Muebles de madera oscura muy discretos, fotografías de paisajes en blanco y negro (vistas de Trenque Lauquen, el pueblo de la provincia de Buenos Aires que le da nombre), lámparas estilo Tifanys , excelente música de fondo y la atención experta pero cálida de una anfitriona inteligente y guapa, hicieron de nuestra soiré una delicia. Con la comida también nos reservaban sorpresas. De aperitivo lengua en escabeche, poderosa, si no tienes reparos ante su particular textura. Después un excelente paté de cerdo, mojado con un Trivento de infarto. La reunión tenía un nosequé de calidez y memoria (el ambiente es muy propicio para compartir más que los platos); provoleta con tomate y albahaca un poco excesiva por curada; y vitel tonne, el mejor que he comido en Madrid, con fuerte sabor a anchoa y alcaparra. Para cerrar: solomillo (de res argentina, por supuesto) tierno, jugoso y bien cortado acompañado de una guarnición de fiesta: batatas dulces, patata, calabacín, pimientos y berenjenas. De postres, pastel de manzana: exactamente como te lo comerías en el corazón de Alemania, con pasta filo y un toque ácido vibrante y contundente; y marquesita de chocolate, tan untuosa que se adhería a tu boca dejando un rastro imperecedero. Os preguntaréis cómo diablos pude comer tanto. No lo se. Mis amigos, tan sibaritas como yo, brindaron por el descubrimiento. Aquí no hay grandes nombres, ni ingredientes sorpresivos, ni muebles de diseño… sólo hay buen hacer y amor por la cocina.

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ELENA mayo 6, 2006 a las 3:41 pm

Querida Lila,

Comparto contigo y tus amigos sibaritas el buen recuerdo de lo que para mi es una de las mejores ofertas gastronómicas de nuestra ciudad. Tanto la pizzería como el restaurante son exquisitos y siempre aciertas, pidas lo que pidas. Además, el trato de los camareros y de la anfitriona no puede ser mejor. Es sin duda un rincón en el que siempre que voy me siento como en casa. Por ello te felicito, por saber escoger siempre esos fantásticos lugares que para algunos pueden pasar desapercibidos.

Un saludo de otra gran amante de las cosas buenas de la vida, y felicidades por tu blog y la revista SalirSalir Urban, es de lo mejorcito.

Elena.

Lila Ortega julio 20, 2006 a las 7:28 pm

gracxias Elena, buen provecho!

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